UCR - Grupo La 3ª

Nace un nuevo espacio
para la recuperación de la política

por Guillermo Meyer
por Tomás Oscar Scotto

Algunos de ustedes nos conocen, otros tal vez nunca hayan oído de nosotros. Ya en 1982 nuestros integrantes encabezaron la fundación del comité de Montes de Oca 778 en la Sección 3ª de la Capital Federal. Desde entonces vivimos buenos y malos momentos. Las actuales circunstancias, lejos de hacernos bajar los brazos, nos dan más motivos para trabajar. Por eso creemos en la necesidad de salir de los locales partidarios para acercarnos a nuestros vecinos. Queremos junto a ellos generar propuestas concretas y trabajar por la materialización de las mismas y discutir ideas sin pretender imponer las nuestras sino generar el debate para enriquecerlas dando más valor al aprendizaje mutuo que al buscar tener siempre la razón.

Es en ese sentido es que decidimos contar con este medio de comunicación. Seguramente algunos pensarán que le faltan cosas o tendrán diferencias con algún contenido, y es muy probable que así sea ya que está aún en formación. Por eso convocamos a todos los que deseen aportar a su construcción y formar parte de un espacio abierto de debate y reflexión sobre los múltiples temas que nos interesan.

Decía que estos son momentos difíciles para la militancia en el marco de esta crisis de credibilidad en la política y sus principales actores originada en gran medida por la situación económica y social en la que se encuentra el país como resultado de la política económica de los últimos años.

Esa política fue llevada a cabo por técnicos neoliberales que proclamaron que las empresas públicas funcionaban mal y por eso había que rematarlas y que era necesario echar empleados públicos. Señalaban que ese achique del estado reduciría el déficit y con los ingresos de las privatizaciones se pagaría la Deuda Externa, sin embargo la deuda y el déficit crecieron enormemente y el Estado perdió eficiencia. La mayor parte de la ciudadanía apoyó de buen fe estas medidas con su voto durante diez años hasta que reclamó un cambio. El resultado de esa política desde 1989 fue un nivel de desempleo de casi el 20%, la extranjerización de la economía, desindustrialización, miseria, reducción del radio de acción del Estado.

Así, luego de esos años mucha gente vio a la política como la causa de todos los males. Lo cierto es que fue responsable de su propio retroceso ante las fuerzas corporativistas y concentradas de la economía.

Condenar a la dirigencia por su ineficiencia es razonable en una democracia. Es cierto que el conjunto de los dirigentes deberían ser mejores, y no lo son. Pero no podrían ser distintos del resto de la ciudadanía ya que no surgen de otro lugar que del seno mismo de la sociedad. De hecho, la crisis de confianza incluye a todas las organizaciones y sectores.

Pensar que la política malvada rapiña a una sociedad inocente sirve para aliviar el sentimiento de responsabilidad de cada uno, pero es simplista. Quedó claro que la máxima expresión de la bronca fue el "que se vayan todos" no podría ser más que eso aunque algunos políticos irresponsables y oportunistas la consideraron su principal bandera. Tampoco es justo meter a todo el mundo en una bolsa a través de la generalización fácil. El desafío es saber distinguir entre unos y otros. Tenemos que reconocer también que si se pretende una mejor representación debemos contar además con mejores representados, todos podemos ser mejores en lo que hacemos, todos conocemos a alguien a quien ayudar y todos tenemos alguna posibilidad de participar y comprometernos, en definitiva, todos podemos aportara hacer un país mejor.

Por lo tanto tenemos que comprender que somos participes de alguna manera de la política, por acción o por omisión. Con una democracia fuerte el pueblo puede incidir sobre el poder político a través de voto y otras formas de participación, por lo tanto puede intervenir en la definición de las políticas y decir quien las ejecuta. Pero si las instituciones democráticas se debilitaran, la suma del poder real pasaría a manos de minorías poderosas sobre las cuales nuestra incidencia desaparece. No quiero caer en el planteo de la existencia de un "antipueblo" que conspira en nuestra contra, pero es cierto que en el país conviven distintos intereses muchas veces contrapuestos y con diferentes fortalezas, por eso el Estado debe tener la fortaleza necesaria para ser el garante de un contrato social que impida que algunos se beneficien a costa de la miseria de otros. A modo de ejemplo, los países más desarrollados económicamente donde las demandas sociales son en gran medida satisfechas cuentan, por sobre todo, con instituciones y estructuras políticas de gran calidad. Se puede concluir que la única manera de solucionar los problemas de la política es con más y mejor política con partidos fuertes, consolidados, abiertos, transparentes y con claridad ideológica.

Si bien toda la sociedad tiene su cuota de responsabilidad en la recuperación de la política, la mayor corresponde a los partidos políticos y sus dirigentes:

  • Hay que dejar atrás esa política mediática que pone el énfasis en la imagen y en las encuestas con figuras más parecidas a estrellas de televisión y que poco habla de ideas y propuestas concretas para superar los problemas del país.
  • Los políticos deberán ser más confiables y eficientes en su labor, la corrupción deberá ser combatida enérgicamente con hechos concretos, un buen comienzo sería excluir a quienes tengan malos antecedentes de modo que no aparezcan camuflados en una lista sábana o en cargos de segunda línea. Nada bueno se puede esperar de un funcionario o un legislador más preocupado en hacer negocios que en cumplir eficientemente su función.
  • La financiación de los partidos políticos y sus campañas deberá ser pública y transparente, limitando y regulando el aporte privado para evitar lobbys.
  • Hoy la sociedad percibe que el que hace las cosas por izquierda o en la ilegalidad se sale con la suya y es un "vivo" o un "piola" mientras que el que las hace con honestidad pierde y es un considerado un "tonto". Si esas se convierten, efectivamente, en la opciones que tienen los argentinos, nuestro país no transitaría otro camino que el de la decadencia. Esto se revierte con buenos ejemplos, que deben dar, sobre todo, las figuras públicas
  • Algunos partidos y dirigentes políticos ven al "poder" como un fin en si mismo a lograr a cualquier precio. En cambio, a nuestro modo de ver, es la herramienta para la concreción de un proyecto político que asegure el mayor bienestar de los habitantes. Este concepto, a diferencia del primero, es el que coloca al ciudadano y a sus proyectos de felicidad como el objeto principal de toda actividad política.
  • Se deberán instituir mecanismos que den más participación a la gente reduciendo la distancia entre los vecinos de un barrio y los funcionarios y legisladores. No debemos creer más en los que se acercan cuando hay elecciones y se borran una vez electos.
  • La acción política deberá basarse en el diálogo, la discusión y la búsqueda de consensos dejando de lado intereses mezquinos. Negar la existencia del que piensa distinto y buscar imponerse por la prepotencia lleva a la anulación de fuerzas y a enfrentamientos estériles y perjudiciales para todos.
  • Hay agrupaciones, partidos y dirigentes que como práctica política ofrecen alimentos y colchones a quienes los necesitan con desesperación a cambio de su voto. Tal vez esos ciudadanos no son concientes del alto precio que pagan por ellos. Llegado el caso, si necesitan esas provisiones, que las acepten, pero que no dejen que eso influya en su voto y sufragen a conciencia. Si hay votos pagados que no haya votos vendidos.
  • Y por sobre todo, quienes opten por actuar en la política, deberán trabajar con idoneidad, honestidad y patriotismo. Mientras tanto los ciudadanos tenemos que hacer uso de todos los derechos, cuyo ejercicio es prácticamente una obligación, para evitar los desvíos de los funcionarios públicos y apoyar y dar fuerza al que cumpla una buena gestión.

Todo esto es fundamental más allá de la coyuntura actual y su necesidad seguirá siempre vigente.

Nos decía Machado a través de su poesía, "Caminante no hay camino, se hace camino al andar".

Si ser progresista es ensanchar el espacio de lo posible, nuestro camino es precisamente esta tarea de andar y construir ese espacio trabajando por una mejor calidad de vida para nuestra gente y la reconstrucción del orgullo de ser argentinos.

Y ese camino queremos transitarlo con vos.

Marzo de 2004

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