UCR - Grupo La 3ª

La necesidad del Radicalismo

Por Guillermo Meyer

Antes del atentado de Atocha, en España todas las encuestas daban ganador al partido de gobierno, sin embargo, luego de aquella tragedia, una gran masa de votantes pudo cambiar su opción modificando el resultado esperado. Eso fue posible porque tenían una clara alternativa al partido de gobierno.

En nuestro país esa alternativa se vio desdibujada, en gran medida gracias a la dispersión del voto radical (sobre todo en Capital y Conurbano) dirigido a partidos que solo existen en algunos distritos y cuya estabilidad y subsistencia depende de una buena ubicación en las encuestas de su figura mediáticamente instalada. Esta situación permitió al partido oficialista construir una hegemonía caracterizada por la prepotencia y la impunidad. Sin embargo el propio Partido Justicialista se encuentra en crisis, intervenido y dividido.
Mientras tanto el Gobierno apela a superpoderes, al los decretazos, a la prepotencia, a la compra de dirigentes de otros partidos y a descalificar a quienes piensan distinto tratándolos como si fueran traidores a la patria. Pretenden justificarse mostrando los números de la recuperación económica, que en realidad fue mérito de un ministro que al no aceptar las desprolijidades se fue y actualmente integra la oposición. Ni siquiera los datos económicos actuales son confiables luego de la vergonzosa intervención del INDEC. Se trata de un gobierno que se autodenomina “progresista” cuando en realidad representa lo peor del populismo aplicando políticas sociales que lejos de solucionar los problemas de fondo de la gente la mantienen rehén de la ayuda social. Todas estas actitudes se asemejan más a las de un gobierno autoritario que al de uno democrático.

Mientras tanto la cuestión de la Calidad Institucional quedó en un último plano cuando la realidad indica que los países que cuentan con bienestar económico y social sostenido tienen además instituciones fuertes y consolidadas apoyadas en partidos políticos fuertes.
Esta realidad reclama la necesidad de un partido fuerte que sea real alternativa al oficialismo, y es la UCR el único que podría cumplir ese rol, porque tiene representación en todo el país, provincias y municipios gobernados ejemplarmente y sigue siendo la fuerza política nacional más importante luego del peronismo. Esta necesidad significa una oportunidad para nuestro centenario partido.

Actualmente la UCR apenas se está reponiendo de las heridas provocadas por sus responsabilidades tras el fracaso del gobierno de la Alianza. Otros responsables de ese fracaso, incluso figuras destacadas de ese gobierno, fugaron del partido haciéndose los distraídos. Por otro lado, el oficialismo, integrado por los mismos que fueron responsables de las políticas de la década del `90 que derivaron en la crisis del 2001 parece no tener pasado. Se olvidaron de que compartieron el indulto, la corrupción y las nefastas políticas neoliberales que ellos defendieron cerradamente en los `90 cuando eran menemistas. Entre ellos el propio Kirchner, que a pesar de los videos y declaraciones nos quiere hacer creer que nunca lo conoció.

Es cierto que nuestro partido cometió muchos errores y sería necio no reconocerlo, pero también existen muchas falacias que no se pueden dejar pasar:
- Se ha hablado de la “ineficacia histórica del radicalismo. Seamos claros: fue la lucha de Yrigoyen y Alem la que logró un sistema electoral claro y democrático que otros “eficazmente” violaron; fue un gobierno radical el que fundó YPF, Menem fogoneado por Kirchner “eficazmente” la malvendió, fue Illia quien defendió la dignidad nacional frente a los capitales extranjeros, otros entregó el país con suma “eficacia” y “astucia”, fue durante el gobierno de Alfonsín que se condenó a las juntas militares sin ningún testigo desaparecido, otros “eficazmente” los indultaron y ahora que se pretenden retomar los juicios lamentamos la desaparición de López. También durante la gestión de Alfonsín se construyó el gasoducto Bs. As. Loma de la Lata en tiempo récord y total transparencia y por primera vez en la historia logramos el autoabastecimiento de petróleo, los “eficientes” que ahora nos gobiernan tienen demorada la ampliación del gasoducto del norte por el caso de corrupción de Skanska y dependemos del fuel oil de Chavez para tener energía.
- Se acusó a la UCR de ser la “vieja política”. ¿Acaso la nueva política es el ARI y Pro, eligiendo candidatos a dedo según los designios de un jefe supremo que se conduce como el dueño del partido y de su pensamiento?.  ¿Acaso lo es el culto a la imagen y el vacío propositito e ideológico que caracteriza al debate político actual?, ¿La muerte de las ideologías?, ¿El llamar campaña sucia el cuestionar o discutir al otro?
- Se destaca a nuestro partido por su dedicación a las “permanentes internas”. Es cierto que estas provocan fuertes debates, pero nunca se ha tomado a los demás ciudadanos como rehenes de las mismas ni se desarrollan menoscabando la calidad institucional y mucho menos provocando hechos violentos como los que suelen involucrar al partido oficialista. Y es preferible que el partido tenga debate interno antes de reducirse a la mera obediencia como en otros.

Por todo esto tenemos que estar orgullosos de pertenecer al radicalismo y poder referirnos a nuestra pertenencia con la frente alta.
La recuperación de todos modos es difícil y es preocupante la actitud de algunos correligionarios que buscando la salvación personal mirando hacia, el macrismo y el justicialismo kirchnerista. ¿se olvidaron de las banderas del partido?. ¿las cambiaron por carteles de precio de venta? ¿acaso lo único que les importa es mantenerse en un sillón? ¿y los ideales que los llevaron a militar?. Esa actitud no es una falta de respeto a una sigla, a un escudo o a una marcha, sino a la esperanza que miles de militantes depositaron en este partido.

Los que somos verdaderamente radicales nunca aceptaríamos sumarnos al kirchnerismo, porque, por ser radicales, no coincidimos con la prepotencia, el clientelismo y su pasado menemista. Tampoco tenemos nada que ver con Pro, liderado por un empresario perteneciente a una familia cuestionada por muchos por haber pertenecido a la “Patria Contratista” durante la dictadura, que se niega a pagar las sumas adeudadas por el canon del Correo y que insistió en plena crisis del 2001 con una nueva propuesta de estatización de sus deudas privadas como la de los `80. No podemos creer la excusa de que no tiene nada que ver con el padre, ya que fue su socio, es su heredero y como dirigente político tiene que dar una opinión sobre estos temas, pero prefiere callarla. Para colmo fue acusado por jugadores de su club por maniobras poco claras en sus pases.
La única salida viable que visualizamos es la reconstrucción de nuestro partido y para eso es necesario tomar algunas acciones, sino seremos responsables por inacción de un futuro poco auspicioso para nuestro país.

- Hay que dejar atrás el sentimiento de inferioridad y culpa, tenemos muchos motivos por los cuales estar orgullosos de ser radicales más allá de los errores cometidos en el pasado y de los que debemos aprender.
- Es necesario impulsar un proceso de renovación real. Hasta ahora se ha usado esa palabra en función de un internismo donde unos tratan de desplazar a otros rivales internos, pero de incorporar gente nueva ni se habla.
Renovar tampoco significa echar por la ventana o jubilar dirigentes ni desplazar a los más “viejos” para poner a los “nuevos”, sino dar la posibilidad al surgimiento de nuevos cuadros políticos y técnicos que actualmente tienen muchos obstáculos para hacer su aporte. El objetivo debe ser constituir una dirigencia de calidad lograda con lo mejor de cada generación, combinando el aire fresco aportado por los que llegan con la experiencia de dirigentes de trayectoria destacable.

- El debate interno no debe derivar más en un internismo salvaje que ha conformado un círculo vicioso que nos hunde a todos cada vez más.
- El radicalismo deberá ser capaz de recuperar un discurso nacional y un accionar coherente en todo el país conformando un partido de trascendencia nacional. Nada bueno nos espera si funciona como una federación de radicalismos que en cada distrito dice una cosa distinta. Para eso deberá afianzar la orgánica y respetar las decisiones que surjan del debate interno. El “ir por otro lado” si se pierde la interna es una actitud que solo logra que perdamos todos. En ese sentido se deberá dar un fuerte debate interno en pos de una claridad ideológica que pueda guiar coherentemente su accionar.
- Hace falta un claro posicionamiento en el rol de partido opositor, que apoye lo que esté bien, y cuestione lo que está mal. Se trata de hacer una oposición responsable que no apueste a recuperar al poder a través del fracaso del oficialismo, sino por la fuerza de sus propuestas y acciones.

- Hay que redefinir y revalorizar el rol de la militancia, la cual no puede ser solo considerada para ser arriada como ganado el día de las internas. Este es el principal capital de nuestro partido frente a la indiferencia mediática, y es algo que pocos partidos pueden tener.
- A la falta de instalación mediática deberá responderse generando hechos a través de una acción destacada por parte de quienes ocupan cargos de responsabilidad, ya sea ejecutivos o legislativos. La población sufre muchos problemas y nuestro partido debe estar con ella escuchando y proponiendo en un diálogo cara a cara.
- Hay que reconocer que la UCR actualmente no está en condiciones de ser alternativa de poder a nivel nacional en forma solitaria y que, por otro lado, el quedar fuera de esa discusión y desaparecer de ese escenario solo puede favorecer al gobierno y a las alternativas opositoras de derecha. Por eso celebramos que el partido ocupe un rol de relevancia y liderazgo en una coalición progresista junto a quienes tengan una mirada similar sobre la realidad. Pero esta coalición deberá ir más allá de lo electoral para no repetir errores anteriores.

Tengamos claro que no hay derrota definitiva mientras la llama de las ideas, la mística, los valores y los principios esté encendida, el mantenerla en el futuro está en nuestras manos, esperamos, por el destino de nuestro país, que podamos estar a la altura de las circunstancias.


Julio 2007
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